sábado, 1 de diciembre de 2012

Unas sillas centenarias


Hola a todos. Hoy quiero mostrarles esta pareja de sillas, como únicas supervivientes, que han acabado vistiendo un dormitorio, usadas como descalzadoras. La cliente se presentó con ellas en el taller, tras comprobar como habían quedado las que le habíamos tapizado a su amiga. Y es que para acudir a un tapicero es aconsejable tener referencias, pues no todos trabajan de la misma forma. De hecho habría que ramificar la denominación del oficio en dos grupos. Pero bueno, no es mi intención hoy la de abordar el malhacer infiltrado  en la tapicería.
Como iba diciendo, la señora, de trato amable y voz suave, me contó que estas sillas tenían más de cien años. Yo las miré con escepticismo, y ella me reafirmó que eran de su bisabuela.
Y es que no aparentan ser unas ancianas tan lóngevas. A veces la información de la família puede ser errónea, y a lo mejor estas sillas eran de la abuela pero son otras que adquirió posteriormente. Lo digo porque a veces he detectado ese error. 




Al quitar la tela nos encontramos con este algodón con motivos infantiles.


Así como vamos retirando rellenos, hacemos un viaje atrás en el tiempo, como un arqueólogo que retira la tierra que esconde los secretos del pasado.
Al llegar a la crin, encontramos el primer indicio de que esta silla tiene muchísimos años.



 
 


Debajo aparece otra crin más oscura.


  

Descubrimos un precioso burlete que sugiere a un artesano que trabajaba con gusto y destreza.





Y empezamos la reconstrucción, empezando por asegurar el burlete, que como ya habrán apreciado por el estado de la arpillera, no es el original.




Mientras la trabajamos, ahondamos en los detalles, observando las reparaciones que ha sufrido a lo largo de los años, el atado de los muelles, los listones añadidos...

Nuestro viaje temporal termina en el elemento más antiguo de esta silla. La madera castigada por los gavarrotes, cuarteada por el tiempo, contrasta con la añadida posteriormente, como si fueran las capas de sedimento del perfil de una roca.




Y es que los muebles hablan, cuentan historias. Han sobrevivido a guerras, han sido testigos de grandes y tristes momentos. Han visto perecer a sus dueños varias veces, han sufrido inviernos crudos y veranos infernales.
Y ahí permanecen, silenciosas. Nadie las mira a la cara, siempre se les da la espalda. Pero ellas siguen ahí, fiel al hombre.
Si las observamos al detalle, si las escuchamos, podrían contarnos cientos de historias...



                                 


Contiene heridas mal curadas, que han quedado marcadas, como si fuera piel. Y es que ambas son materiales vivos, aún después de arrancarlas de su estado natural. Nos preguntamos como ocurrieron, si forman parte de una historia, de un relato que quedó en el olvido, del que solo quedan algunas roturas, golpes y marcas grabadas en  la madera.















Algunos agujeros sí que sabemos a ciencia cierta a que son debidos. Algunas de las muchas manos que han trabajado en esta silla, han clavado los gavarrotes más allá de la frontera establecida entre la madera cruda y el barnizado. Por suerte, el galón de pasamanería nos permite engañar ese perfil y esconderlos.





Y aunque no podamos restaurar esa madera, lo mínimo que podemos hacer por ella es limpiarla bien y aplicar un poco de reparador, para disimular los arañazos y darle un poco más de brillo.




Y vestirlas de nuevo...



 ...de verde esperanza, con la pasamanería al tono.



Y ya las tenemos, rejuvenecidas, por enésima vez. Aunque ya solo tengan que soportar el peso de la ropa durante la noche.



sábado, 24 de noviembre de 2012

Mil visitas tapizadas

Hola a tod@s.

El blog ha alcanzado las mil primeras visitas.
Teniendo en cuenta que el 90% han sido desde mediados de septiembre, puedo decir que ha superado todas mis previsiones.
Quizás no sean muchas, no lo sé, pero yo no las esperaba.

Así que solo quiero mostrar mi gratitud a los asiduos, a los que comentan, que son de alguna forma co-autores del blog. A los que entran de vez en cuando. A los que lo han hecho por error o despiste, y a los que lo harán en un futuro.
Y gracias a todos los bloggers y sus blogs, de los que estoy aprendiendo muchísimas cosas.
Parece que aquí, en la blogosfera, se cumple esa máxima de la vida que dice que cuando das, recibes. Y vaya si recibes...multiplicado por mil!

Voy a incluir el contador de visitas, que estaba esperando a este primer momento simbólico.

Saludos.

Oscar

miércoles, 21 de noviembre de 2012

La Meridienne





La Meridienne recibe su nombre en 1765, bajo el final del reinado de Luis XV. La palabra viene del latino meridies (al mediodía), y de una palabra del viejo francés que significa siesta.




Se trata de una butaca de prominente cabecero, asiento largo y un solo brazo, también alargado. A veces brazo y respaldo se confunden, abrazando, para su gozo, al afortunado inquilino de esta encantadora pieza.





La meridienne, llamada duchesse cuando es partida, con reposapies, es una pieza con glamour, que invita a la fantasía.




La reina de las sobremesas de las clases pudientes del barroco disfrutaba de un magnífico asiento de muelles, encapitonado en terciopelo. Como la del cuadro de Manet. O se vestía de seda, y con sus formas voluptuosas se convertía en un claro ejemplo del rococó. Es curioso que tan hermoso mueble naciera en una época de hambruna, enfermedades y guerras. Cuanta más opulencia, más miseria. 
Pero dejemos a un lado la ética del momento, no tan distinto al actual. Impregnada de erotismo, la reina de las cabezadas diurnas parecía sugerir otras actividades más conscientes. Pero eso, claro, son sólo especulaciones mías.


Este mueble ha ido evolucionando a través de las épocas, acabando en la archimegaconocida chaiselongue actual. Aunque no tengo claro cuando hay una transición, o si llegaron a ser contemporáneas. Porque no soy ni historiador del arte, ni un entendido en la materia.





Como antecesores podemos nombrar la cama griega o el kline romano que formaba parte de los triclinium.


















Y es que esto de tumbarse a la bartola no lo ha inventado el hombre moderno. La diferencia respecto a otras épocas radica en que las clases obreras no tenían acceso a tales comodidades. De hecho nuestras propias abuelas se sentaban siempre sobre una silla de anea.Y aunque esta oportunidad histórica de confort pueda ser buena para el hombre, el mueble tapizado o sin tapizar, ha sido degradado hasta la saciedad. Las manos de artistas ebanistas y tapiceros, admirados y solicitados por todas las cortes, al servicio exclusivo de unos pocos, han acabado sirviendo a un pueblo llano, que con una grave falta de consciencia, cree que el agua brota de forma natural de sus grifos. Cuando uno no sabe valorar algo, quizás es que no merece tenerlo.

Todo esto que les cuento deben cogerlo con pinzas, ya que no soy el más apropiado para hablar de la historia del mueble.Solo soy un tapicero que intenta dignificar el ofício. Porque es tan rico, está tan lleno de detalles, alberga tal cantidad de sutiles cambios, y es capaz de crear tantas sensaciones, que comprender y dominar todas sus vertientes supondría tener que vivir tres vidas. Así que, más allá de los detalles históricos, les quería mostrar un ejemplo de lo que, a mi entender, es una pieza exquisita.
Un saludo a tod@s.






Fotos Guia esencial del tapizado y Wikipedia

domingo, 18 de noviembre de 2012

Cinco chicas con muchas curvas


 Hoy quiero mostrarles estas sillas repletas de detalles, donde las curvas dominan un conjunto que emana fantasía.



 Así llegaron al taller.



 La señora nos trajo este hermoso lino floreado, de GRUPO LAMADRID, lo cual supuso una alegría. Y es que es mucho más gratificante trabajar cuando sabes que va a lucir, que  hacerlo con una tela desacertada. Siempre a mi juício, claro.









Aún hoy en día me quedo embelesado viendo a mi padre entachuelando. Como se nota que se formó entre tachas y gavarrotes.







 El esterillado francés se mantenía en buen estado, mientras las flores trabajadas con mimo en la madera del respaldo parecían abrazarlo.













 Las tachas definen con elegancia el límite entre los dos mundos, la noble madera y el cálido tejido.











 Y aquí las dejamos, esperando el transporte que las devuelva a casa, donde seguro las echan de menos.

Un saludo a todos.



viernes, 16 de noviembre de 2012

Música para tu salón III: Pink Floyd. The Great Gig in the Sky

En música para tu salón seguimos pisando fuerte.
Cuando los Pink Floyd le dijeron a Clare Torry:
Piensa en la muerte o algo horrible y canta!
...tres tomas después...sí, tres tomas, Clare se disculpó, avergonzada.
Avergonzada!

Los Floyd no lo dudaron.
Lo incluyeron en un disco que ha permanecido más de dos décadas en el top inglés.

La cara oculta de la luna, aquella que nunca vemos, fué el título de uno de los álbum-icono de la música moderna.



Así pues, siéntense en su sillón de suave terciopelo. Si no lo tienen, cómprenlo. La ocasión lo merece.
The Great Gig in the Sky. Tres tomas, recuerden....esto no es un producto prefabricado. Es esencia musical.



jueves, 15 de noviembre de 2012

Una parejita con encanto






Estos son unos silloncitos de esos que uno, cuando los ve, siente la atracción de sentarse en ellos. Parecen invitar a la tertulia, en buena compañía, tras la comida. O quizás sólo sean una localidad para ver la maldita televisión. Sea como fuere, ahí están.


Y sé que no son gran cosa, pero por alguna razón me han cautivado. Por sus pequeñas medidas, sus líneas redondas y suaves. Por su aire desenfadado, un tanto divertido...







Bien parecen unas butacas del hall de un hotel. Te ofrecen con cara amable sentarte un rato, como un correcto anfitrión al que no le agrada que se prolonguen las visitas.
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Aunque han quedado bien en esta tela, ahora parecen ser mas seriotas, como si hubieran madurado de golpe.

Las imagino con colorido, con telas desenfadadas, vestidas con enormes flores...

Pero yo no elijo el género, e intento no interferir cuando veo que el cliente lo tiene claro.
Qué le vamos a hacer, todo no puede ser.

Mi misión es restaurarlas y  devolverlas a su hogar.



Son una parejita encantadora nacida en las primeras lluvias de este otoño.




domingo, 11 de noviembre de 2012

La overlock




Hoy vengo a hablar de una interesantísima herramienta sin la que no podemos prescindir hoy en día.
Es la fiel compañera de la máquina de coser convencional, que con sus 4 o 5 hilos, construye un precioso dibujo en zig-zag redondeado..

Se usa para rematar las voradas  y evitar que la tela se deshile al manipularla nosotros, y posteriormente en el lavado cotidiano.

La overlock o remalladora se la tenemos que agradecer a los estadounidenses J. Makens Merrow y su hijo Joseph Merrow, y fue patentada por éste último en 1889.

La que aquí les muestro es una brother. Sí, sí, como las impresoras. Por lo menos parece la misma tipografía. Y es una buena máquina, nosotros estamos contentos con ella.






Alimentado por unos enormes ovillos de algodón de 10000 metros, éste complejo entramado mecánico goza de una precisión sorprendente.

Verla funcionar recuerda a una orquesta perfectamente sincronizada.






Debido a que los hilos son muy débiles, es fácil que se partan.
Enhebrarla puede ser toda una odisea si no se tiene práctica, y las pinzas adecuadas.




Y un plano en condiciones claro...







A la vez que cose, su cuchilla corta el sobrante. Éste se puede reutilizar como relleno de gloria.


Por esta máquina pasan todas las telas. Sólo se libran las pieles, polipieles y algunas microfibras.
Es, sin duda alguna, una herramienta imprescindible en cualquier taller de tapicería o cualquier otra confección.
Y hasta aquí llega esta introducción a este macanudo invento, un ejemplo más del ingenio humano.