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miércoles, 17 de febrero de 2016

La butaca sobre el tejado de zinc



La encontré en la azotea,escondida en un rincón,desorientada y temblorosa.Parecía una gata perdida sobreviviendo al invierno,atacada en las noches por los traviesos xilófagos.Sus nórdicas patas,de inclinación desmedida,casi imposible,le daban un aspecto perezoso pero a su vez vigilante.Sus orejas como antenas en alerta podían escudriñar cualquier rastro sonoro,filtrando el silbido del viento y el golpeteo de las prensas para detectar la pisada de algún lagarto que llevarse a la boca.




Al ver esos brazos,ese respaldo cóncavo abotonado,no pude evitar perderme por los mundos de Grant Featherston.
Y recordar nuestro querido Diablo.




Me miró con esa carita de pena de animal asustado y pareció susurrrar:
-Tapízame...porfavor...



Y yo,que en el fondo soy un tipo sensible,no pude evitar apiadarme de su alma atormentada y devolverle la alegría,la esperanza y el color.Devolverle su juventud aún a sabiendas que el karma no me correspondería ese favor,ese utópico deseo al que ninguno diríamos que no.

*  *  *  *

Previamente hubo que desinsectar las patas con tratamiento anticarcoma,tapar con masilla y barnizar.


En el video se puede ver el estado avanzado del ataque de estos traviesos bichillos al limpiar con aire a presión.




Un bombón relleno de crin nacido en los '60,sin firmas que nos delataran a su autor,que podría haber construido el mismísimo Pedro Bonache si en un futuro,quien sabe,logramos crear ondas gravitacionales para curvar el espacio-tiempo y viajar al pasado.





Y lo vestimos de espigas de trigo blanco sobre tierra rojiza.





Sustituimos ese tocho de espuma del asiento que algún desalmado tapicero le puso
por una blandita mezcla de fibra hueca y picado para,finalmente,acabar abotonándolo.




Una vez terminada la dejé en un rincón,protegida con un velo.
-Pareces una novia-le solté.
Y ella se sonrojó,sin entender que era una mofa.




Volví a mis quehaceres tapiceriles.El próximo trabajo eran unos asientos también abotonados al estilo de la silla Barcelona.Saqué una plancha de cartón para hacer la plantilla.
De pronto se escuchó un ruido.Como cuando arrastran un mueble.



-¡La puerta!¡Cerrad la puerta,que se escapan los sillones!-gritó papá.




Salió corriendo,endiabladamente veloz,en dirección al montacargas.





Para regresar a cielo abierto,de vuelta a la azotea.








Allí la vi saltar sobre los tejados,oteando el horizonte entre el Mediterráneo y Montserrat.



Reposando sobre sus patas como compases creando un reloj que marcaba las 3.
Disfrutando un baño de Sol de febrero,ninguneando al tapicero que la hizo renacer.



Y tuve que renunciar a ella al verla bailar loca,loca de alegría.
Festejando su nuevo estado de juventud,gozando de la libertad que la sociedad tantas veces nos limita,sacrificando el comfort de un salón por una vida,no sé cuál de las siete,repleta de emociones.




viernes, 11 de julio de 2014

Isabel y las flores




Isabel flotaba sobre una nube,aturdida por la anestesia.Tras la operación había perdido el enperlado,el rosario que embellecía sus formas.Esas curvas infinitas que su padre,un viejo ebanista y maestro sillero le había otorgado.
Vagaba errante,desnuda en cuerpo y alma.Se había desprendido de su desierto de poliuretano,de su vestido de todos los días.Había quedado reducida a los huesos,a un esqueleto que ahora lucía de un blanco roto,desgastado.
Ella y sus cinco hermanas mellizas habían sufrido la misma suerte,pero seguían unidas después de mucho tiempo.Isabel fue la primera en nacer,y eso le otorgaba un liderazgo,un matriarcado del que había llevado el peso toda su larga vida.Pero había llegado el momento de rejuvenecer,de cambiar su piel,su carne y sus ropajes.



Isabel buscaba la flor más bella para tejer sus vestidos.Uno para ella y otro para su segunda.Las cuatro pequeñas solo necesitaban vestirse de cintura para abajo.No sabía si esa flor habría nacido ya,si su condición efímera permitiría arrancar su esencia y crear un perfume de tramas y urdimbres.


Desconocía el método para sintetizar aquellas explosiones de vida en un telar.Ella apelaba a la magia,aún conservaba ese instinto soñador de la infancia.Creía conocer bastante bien a los humanos.Sabía que eran capaces de las mayores atrocidades,pero también de los mayores logros,con una creatividad y capacidad sin límites.


Una cosa sí tenía clara.Buscaba una flor roja,que cubriera de pasión sus cuerpos blanquecinos.






Isabel y su hermana tenían algo clavado entre pecho y espalda.Todo ocurrió una tarde de verano.
Aparecieron por casa unos niños.Traían los cabellos mojados y recién peinados,los ojos rojizos y sus pisadas aún dejaban una huella húmeda en el suelo.Se acercaron a la mesa donde les esperaba un bocadillo y un vaso de leche.Los dos subieron sobre ellas de rodillas,con un comportamiento inquieto,mientras arrastraban las hebillas de las zapatillas sobre el terciopelo.
Los niños comenzaron a balancearse hacia atrás,no pareciendo estar conformes con el contenido del pan.
Empujaron la mesa con toda la fuerza que sus pequeños brazos podían hacer,levantando las patas delanteras de Isabel y su hermana,que se miraban impotentes,angustiadas por aquel acto que castigaba sus traseras.
Llegado un momento no pudieron soportar el dolor y se dejaron caer,con la mala suerte de que el peso de los infantes cayó sobre sus rejillas,rompiéndolas.
Fue una experiencia traumática para ellas,que se vieron con el respaldo artesano roto,después de décadas,inmersas en un dolor que la vibración del golpe propagó por sus maderas durante unos eternos segundos,humilladas en el suelo con unos niños encima que lloraban con desespero.

Unos años más tarde fueron abandonadas en la casa.Por suerte su nueva propietaria las acogió,les eliminó la carcoma,las pintó...y las llevó al tapicero.





Isabel volvió al taller,sin haber encontrado esa flor.Cruzó la puerta y se detuvo ante los muestrarios.Y se quedó observando durante minutos,sin decir nada.Tampoco hacía falta,enseguida comprendí que había encontrado su flor.



*   *   *   *   *   *   *





Así nos pusimos manos a la obra.La tela poseía un árbol aterciopelado,que recuerda mucho a un cerezo japonés.Un árbol imposible que ramificaba hacia arriba y hacia abajo.
Buscaba la forma de cortarla,pero no lo veía claro entre tanta rama y tanta flor,y el metraje tampoco daba para mucho,y tenía que sacar los vivos...
Así que en un minutito hice unos marcos de cartón,que dicho sea de paso corroboró mi primera impresión.Es fantástica para enmarcar.




Opté por colocar el tronco en el centro del asiento y que ramifique en diagonal,y en el respaldo y contra intenté evitarlo para conseguir las mayores flores posibles y darle aspecto de copa.



Con veinte centímetros de sobrante y las tiras saqué los vivos dobles.Por los pelos.


Y vestí a Isabel y sus hermanas.







Aquí pueden verla,a su izquierda y al lado su segunda.

+







El remate se hizo con vivo doble cosido y encolado.Esta vez sin cerrarlo con grapas.










Una semana después de que Isabel y sus hermanas volvieran a su hogar totalmente reformado,me llamó el cliente.No era para reclamar,tampoco tenía nada más para tapizar.Solo llamó para felicitarnos por el trabajo.Un simple gesto que nosotros valoramos como la mayor recompensa a nuestra tarea.Un reconocimiento que a muchos no se les otorga aún haciendo bien su labor.Es por eso que no puedo dejar de sentirme afortunado.Moltes gràcies Avelina.

Cúidense,y que pasen unas tapices vacaciones los que ya puedan disfrutar de ellas.Un saludo a tod@s.

sábado, 3 de mayo de 2014

Cartones tapizados:Escritorio de firmas






Hola a tod@s.Hoy mostramos un nuevo ejemplo de cartones tapizados,como ya hemos visto en un simulador de vuelo,en el marco de espejo I y II (y que pueden consultar buscando en la etiqueta cartones tapizados para ampliar perspectiva).Pues como digo son solo ejemplos y las aplicaciones muy variadas.
En este caso es un escritorio para el libro de firmas de un tanatorio.

El mueble presenta hendiduras en...vamos a llamarle asiento y respaldo,como si fuera un banco.Y ahí   es donde vamos a cubrir con cartón tapizado en piel flor.Son unas sencillas piezas pero como veremos,tiene más miga de la que pueda aparentar,si buscamos un resultado fino.



Tras medir el hueco y comprobar las escuadras,cortamos el cartón a la medida,descontando un milímetro alrededor para el grueso de la piel.Llevando la cuchilla vertical y consiguiendo un corte perfecto,pues cualquier ondulación luego se nota en el perfil una vez acabada la pieza,sobretodo si le vamos a añadir un pespunte.Es un paso muy importante,pues es la base.


Comprobamos que las piezas encajan en su lugar.



Cortamos la piel dos centímetros más grande que el cartón y encolamos la superficie.Bien pegada para que no haga bolsas,sobretodo en las zonas más exteriores.





Luego volvemos a aplicar cola para pegar el canto.



Y finalmente hacemos el tercer paso pegando el reverso.


Presionamos la piel para acomodar el empalme y cortamos el sobrante de las esquinas de esta forma,con unas alicates de corte.



Debe de quedar algo así.Luego se lija la piel para que adhiera bien la cola.En mi caso la paso por la mola o muela de afilar.Así también la rebajo ya que carezco de máquina rebajadora de piel.


Ahora las coseremos,con el hilo elegido por el cliente.A falta de guía,usamos como referencia la patilla de la máquina,y con la aguja de lanza,la puntada al máximo,lentitud y esmero vamos cosiendo todo el contorno.




Hacemos coincidir las puntadas en la esquina para que no se vea el remate,y anudamos por detrás,además de encolarlo para mayor seguridad y que no nos pierda tensión el hilo.




Ahora instalaremos el tapizado en el escritorio.Lijamos la madera para quitarle el barniz y aplicamos cola en ella y en el cartón.Hasta ahora la he aplicado a pistola,pero la unión la hago con una pequeña brocha o pincel.Hay que tener cuidado en las zonas exteriores,peinando siempre hacia el centro para evitar que al unir la pieza nos rebose la cola,siendo muy engorrosa de limpiar.



Y llegamos al paso final.El más crítico.La cola de contacto no nos da segundas oportunidades,no permite rectificar ni despegar.Si lo hacemos romperemos el cartón y destrozaremos la pieza,así que aunque este trabajo es bastante sencillo comparado con otros no podemos correr riesgos porque no nos apetece tener que repetir la pieza.Para eso tenemos un sencillo truco que nos hará más llevadera esta operación.En la última entrada no sé si quedó claro así que lo haremos más gráfico.

Cuando la cola ya esté mordiente usamos una tela que no deshile y la colocamos dejando las esquinas sin cubrir.La intención es que las zonas de cartón no puedan hacer contacto con la madera.Donde hay piel no pega tanto y sí que permite recolocar e incluso despegar la pieza,siempre si el contacto es mínimo.



Ya la tenemos en su sitio.Presionamos las zonas laterales que hemos dejado sin cubrir para que quede bien sujeta...



Y ¡voilá!Estiramos del trapo...y acabamos de encolar.



Y ya la tenemos.Presionamos toda la pieza.Yo en los filos uso un martillo que golpeo de forma moderada para conseguir una adhesión firme en todo el contorno.



Y así finalizo este tutorial,como complemento a los anteriores de cartones tapizados.
Un saludo y gracias por su visita.