Hola de nuevo. Estrenamos nueva sección. Un espacio que pretende mostrar como se terminan los trabajos tapizados.
Aquí hablaremos de los cosidos, el vivo, la inglesa, el entachado, la pasamanería...
Empezamos con el menos conocido. Quizás porque sea el sistema más moderno. Aunque tenga..que se yo...15 o 20 años. No lo sé.
El nombre científico de este invento es también para mí desconocido. Las venden como tiraslip, chapas, tiras de latón, o grapas de no se qué...en definitiva, que las puede llamar uno como le apetezca.
Tapicerías Castillo está formada principalmente por nueve hermanos, y como son muy cachondos ellos, bautizaron a estas grapas en tira como dientes de perro. Nombre bastante adecuado, pues aparte de ser como dentaduras con punzantes colmillos, las primeras veces que uno las trabaja acaba con los dedos como si hubiera intentado hacer pan con la corona de Cristo. Estos perros no ladran, pero muerden...
Pero bueno, como la sangre nunca llega al río, es cuestión de práctica para domar a esas fieras y mantener nuestras yemas a salvo.
Con este acabado obtenemos un resultado similar al de una inglesa, con la diferencia que podemos hacer curvas y formas prácticamente a nuestro antojo. También nos permite sustituir un cosido a mano.
La tira la colocamos marcando el perfil que queremos crear.
De esta forma, grapando dentro del agujerito.
Remetemos la tela...
... y cerramos la grapa
Esta habitación del hotel Peralada no está pintada, está tapizada. Y el arco acabado con los dientes.
Lamento no tener fotos de las suites, que iban en Toule de Jouy.
Este respaldo de silla es un ejemplo de como podemos terminar con curva.
También se puede combinar con un vivo suelto. Es una buena alternativa a la hora de rematar un contra (parte trasera del respaldo, o exterior de los brazos)ya que la técnica clásica es con el vivo cosido, y precisa hacer una plantilla exacta de la superficie a cubrir. Y por supuesto, hay que calcular la elasticidad y dirección del hilo para que tense bien la tela. Estos colmillos metálicos aligeran el trabajo, sobretodo cuando hay que casar una raya o un cuadro. Nos dan margen para trabajar y el acabado es inclusive mejor, si cabe.
En resumen, un buen invento que se presta a la imaginación de cada uno.
Un todoterreno que se adapta a todo tipo de curvas imposibles.