Hola a todos.
Hoy les muestro este pequeño sofá de madera vista, de esos que se suelen ver en los dormitorios a modo de descalzadora.
Una vez más el cliente restaura el mueble por una razón sentimental. En este caso es de la abuela. Formaba parte de un tresillo con sus dos silloncitos, que deben estar repartidos por la familia.
Las espumas estaban en muy mal estado, así que hubo que reponerlas todas. El respaldo para el capitoné precisa de densidad, para que sea la espuma la que domestique a la tela, y no al revés.
Se eligió este Damasco de Ross Fabrics. Una tela inglesa de origen Sirio.
Esto es un capitoné real, sin costuras escondidas. Un solo paño, cuerdas y agujas. Esa técnica de altos vuelos de la que Tapestry ha decidido sacar a la luz sus secretos y entresijos...
Y aquí la dejamos, vestida de gala para devolverla a su dormitorio y presidir la pared, bajo la ventana.
Con su rojo pasión. Por muchos años más.