Así, en las desventuras por incontables domicilios y ante la odiosa respuesta, cada vez más frecuente de "pero si vale más que uno nuevo" o "pero si en la tienda valen 300, ¿cómo puede ser?" (cuya respuesta da para otra entrada), poder competir en ese aspecto y ofrecer un sofá económico con una buena relación calidad-precio se convirtió en el quehacer de esos días "tontos".
Y así nació Stella.
Todo fluye de una idea, un concepto, una filosofía de sofá, un boceto...
Aunque la composición del dibujito queda aparcada porque no se puede hacer "low cost", intenté trasladar la idea a este sofá reduciéndolo a su mínima expresión.
Pero esas líneas de boli bic que se pasean por el papel cuadriculado acabarán convirtiéndose en madera, plumas y terciopelo. En un futuro cercano.
Para reducir costes debía hacer un sofá rápido de hacer, que llevase pocas horas de trabajo. Líneas cuadradas y poca costura. La tela también debía ser económica, y elegí la Nova de Textil Roig, con un Martindale de 50000, que es un alto nivel de resistencia. Además lleva antimanchas.
Reduciendo en material y horas podía hacer un sofá barato y con garantías.
El esqueleto u armazón es una parte clave. La solidez de éste influirá en la durabilidad del mueble. Y permitirá que al cabo de los años, se pueda volver a tapizar, ya que su longevidad es mucho mayor que los rellenos y la tapicería. Un buen armazón, es para toda la vida.


Es un sistema modular. Brazos, asiento y respaldo por separado. Práctico para subirlo a casa, y sobretodo, permite que cualquier reparación, ya sea restaurar el cinchado, como tapizar un brazo quemado, comido o roto, no suponga una fuerte inversión para el interesado. Eso incentiva mantenerlo más años y lo convierte en un sofá sostenible. Nada que ver con eso de la obsolescencia programada.
Buscaba un sofá cómodo, con una sentada estupenda, que además permitiese tumbarse con éxito.
Creo haberlo conseguido.
Desde la sencillez, solo probando una y otra vez, con diferentes alturas, rellenos, tactos y volúmenes.
Los cojines del asiento los construí con 2 espumas de 6 cms, unidas. Entre ellas, otra de 3 cms con una superfície menor.
En otras palabras, un bocadillo de poliuretanos, como se muestra en el dibujo.
Con esto conseguimos un punto redondo, un bombeado que imita ligeramente al de un cojín de pluma. Aunque en este caso, la intención es que el cojín no quede totalmente plano.
Probé con brazos bajos y estrechos primero y anchos después...
...los intercambié...
... presentando todos los cojines que salían a mi paso...
...convirtiéndolo en chaiselongue...
...sólo jugando con los elementos...
Hasta llegar a esta composición, más afín a la idea del boceto.
Dos asientos de 80cms, tres cojines sin banda de 60*60 y cinco cojines de 45*45.
Un 2-3-5, o un 5-3-2, que diríamos en el argot futbolístico de una alineación muy defensiva.
De esta forma las plazas dejan de definirse, dándole ambigüedad a la pieza.
Al reposar, cojín sobre cojín, tiene uno la sensación de flotar sobre una nube de airfiber.
En mi camino para conseguir una sentada corta, es decir poco recorrido desde que uno se deja caer hasta que aterriza, cometí un error que al ser un sofá a medida puede ser menos relevante, pero que condicionó la estética de este prototipo. Seguro que algún ávido lector descubrirá el despiste. Como pistas les diré que es un caso de medidas y que hay una pieza importante de la que carece este sofá.
Y dirán:
¿Por qué les desnudo mis propios errores?
Pues porque son más instructivos que los aciertos.
Y como no hay una buena película sin una buena banda sonora, les dejo con la canción homónima de Tony Zenet. Que la disfruten.
También lo pueden ver en: Una rinconera Stella
A petición de Fer gon les dejo las medidas para el armazón.Son medidas totales.Y orientativas.Por ejemplo,en caso de querer una sentada más baja puede reducir la altura del asiento 5 cms(y a su vez en respaldo y brazo).
El ancho del sofá de este post es de 160 cms,pero recomiendo hacerlo a 180 por lo menos para poder tumbarse.




