Aunque a alguno le parezca muy básico, estoy seguro que habrá quien vea la luz con este pequeño truco, harto de reventar cremalleras y destrozar guatas.
De hecho no han sido ni una ni dos las personas que, tímidamente, han entrado en el taller para preguntar si les podía volver a enfundar los cojines. Conozco gente que han llegado a meterlo entero a la lavadora, de pura desesperación, y ya imaginarán el resultado. Una albóndiga de tela, polieter y napa.
Quizás un vídeo sería mucho más efectivo, pero de momento tendrán que conformarse con mi breve explicación. Más adelante, cuando controle mejor este mundillo del blog, me animaré a hacer vídeos explicativos.
Todo esto que voy a explicar es más bien para los rellenos de espuma, ya que la pluma o el picado se pueden amorrar facilmente.
Pues bien. El secreto está en doblar el cojín. La mayor dificultad la encontrarán en los asientos, debido a su mayor densidad.
Abran la cremallera, doblen el cojín y sujétenlo entre las piernas.(ojo, que nadie se me haga daño).
A continuación vayan desenfundándolo, verán que sale con más facilidad.
Yo siempre recomiendo lavarlos a 30º y con centrifugado suave. Si es algodón, ni eso. Diga lo que diga el fabricante. Así se ahorrarán disgustos por rotura o encogimiento.
Una vez limpios y perfumados, viene la parte más difícil. Volver a colocarlas.
La técnica es la misma, aunque sube un poco más la dificultad en el último tramo.
Si notaron al sacar la funda que esta se enganchaba a la tela, y no corría, podemos echar polvos talco y frotar un poco. La espuma quedará más resbaladiza.
Doblen el cojín y susténtenlo entre las piernas. Enfúndenlo, y coloquen lo mejor posible las esquinas en su sitio. Eso evitará tener que recolocarlas una vez enfundado.
El último tramo es el más laborioso, ya que no pueden soltar el cojín sin meterlo del todo, porque podrían reventar el final de la cremallera. Si esto ocurriera, pueden arreglarlo con un buen zurcido.

En ese momento crítico, si ven que se les va de las manos, agarren los finales de la cremallera para protegerlos.Y acaben de enfundarlos.
Seguramente se les quede el cojín un poco doblado. Dóblenlo en sentido contrario y acaben de colocar bien la funda.
Por último, cierren la cremallera con una mano, y con la otra, vayan hundiendo previamente el relleno para no enganchar el carro con nada.
Y ya está ¿lo consiguieron?
Bueno, es cuestión de práctica. Como todo.
Y como decía aquel anuncio: Dos mejor que uno. Una ayudita nunca está de más.
Si alguien no quiere pasar por esto, recuerde, en su próximo sofá, comprobar que la cremallera no solo está en una cara, sino que se extiende parcialmente por los costados.
En ese caso, este post ya no les servirá de nada. Aunque siempre encontrarán a un vecino o un amigo en apuros.