miércoles, 25 de diciembre de 2013

Música para tu salón XVI: Ave María




Hoy es Navidad, y en Música para tu salón tenemos unas invitadas de lujo: Los ave maría de Schubert y Gounod.
Así que les propongo que escuchen y escojan cuál de estas piezas se llevarían a una isla desierta. Y si les apetece, lo reflejen en los comentarios.
Para muestra de ello enlazo los dos videos de la orquesta de André Rieu.

El primer Ave María de Schubert, está cantado por la australiana Mirusia Louwerse. Que a falta de alas, es lo más parecido a un ángel que he oído.



El segundo Ave María es el de Charles Gounod, que está basado en el preludio Clave bien temperado de Johann Sebastian Bach.
Y la voz de la sudafricana Kimi Skota, para deleite de nuestros tímpanos pone el broche de oro a esta exquisitez.



Les deseo a tod@s que pasen una Feliz Navidad en compañía de los suyos.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Música para tu salón XV: The Notting Hillbillies



Hoy en música para tu salón presentamos esta banda británica integrada por componentes de Dire Straits, como el gran Mark Knopfler y Guy Fletcher en los teclados, y el que fue su manager Ed Bicknell a la batería. Además, los integrantes de 5 O'clock Shadows, el guitarrista Brendan Crocker y el bajista Marcus Cliff. Y por último, las guitarras de  Paul Franklin y Steve Phillips. Y por supuesto las voces de todos ellos.
Una banda creada para hacer una pausa en el camino de sus comerciales carreras, y reencontrarse con los orígenes. El resultado fue un único disco en 1990, llamado Presumed having a good time...
Una delicia sonora de folk y country, del cual extraemos para la ocasión este fantástico tema llamado Your own sweet way. Que lo disfruten.




Y si se quedaron con el gusanillo ahí va otra, ahora que llega la Navidad: Feel like going home





martes, 26 de noviembre de 2013

De la rejilla al tapizado II



Ahí estaba, inmóvil, herida, temblorosa. Mirando hacia dentro, más allá de esas puertas azules. Parecía que iba a arrancar a llorar, consciente de su inquietante destino.
Supongo que no entendía muy bien el porque de esa situación. La razón de que hubiera sido abandonada frente a aquel lugar lleno de muebles rotos, desmembrados. Quizás era el fin, tal vez aquel desgüace acabase por convertirla en un tablero de aglomerado. O fuese pasto de las llamas, avivando un fuego del ya inminente invierno.
Ella que siempre había sido fiel, sumisa, callada. Nunca puso malas caras, ante las barbaridades de los pequeños de la casa. Nunca negó el descanso del invitado, refugiada en aquel recibidor, junto a la escalera de lo que sentía su propia casa. Habían pasado muchos años desde que aquella mujer la miró a los ojos, y tras esbozar una tierna sonrisa exclamó: ¡Me la llevo!
Sí, mucho tiempo pero aún podía recordar con claridad a la pequeña Clara sentada en su regazo calzándose las botas los días de lluvia. Y al abuelo Matías, que siempre descansaba unos minutos cuando regresaba del paseo. Un día de verano estuvo cerca de una hora. Luego desapareció por esas escaleras. Nunca más lo volvió a ver.

Salí a la calle, a paso lento y me planté frente a ella al tiempo que me inclinaba levemente y la cogía en brazos.
-Vaaamos...que no nos comemos a nadie. ¡Te vamos a poner bien guapa!
Y entramos al taller, como una pareja de recién casados en su luna de miel.


*     *     *     *     *

El esterillado francés ya se había roto. A diferencia de la rejilla industrial, esta técnica es artesana y el enrejado se hace manualmente. Tira a tira. Y claro, resulta bastante caro.




Así que al cliente le gustó la idea de hacerle el invento del tebeo y tapizarla.
Como no queríamos cubrir la madera vista, y la zona rebajada donde se ataba el esterillado no podía resistir un cinchado, se decidió cortar dos maderas y tapizarlas.



Primero sacamos unas plantillas de cartón. Son casi iguales, pero esquadran distinto, ya veremos como engañamos a la raya. Esto lo digo porque al ser diferentes las piezas, si le damos continuidad al dibujo las rayas morirán en zonas distintas, y el ojo eso lo ve muy rápido. Por eso usamos ese término de engañar. Torceremos un pelín las rayas para que a la vista se vea un acabado simétrico.


Y luego el DM cortado.


Y tras ponerle tres centímetros de espuma, las tapizamos...

Hummm...no me gusta. Queda demasiado elevada, demasiado cuadrada....
¡a destapizar....!!!


Así que la espuma la encolamos de esta forma, como ya hemos visto alguna vez, encolando el canto al filo del tablero.
Así conseguimos algo más parecido a un biselado.


Además de un canto muy limpio. Si la tela fuera fina, para cubrir las imperfecciones pondríamos una guata finita, pero en este caso, no hace falta.



Y las volvemos a tapizar...que no se diga.
Rematada con un vivo cosido y posteriormente clavado en la madera.
Aquí vemos como las rayas casan, no de forma milimétrica, pues hay que ir jugando para no torcerlas demasiado, y que el ojo crítico lo vea.



*     *     *     *     *


La observé tras los barrrotes, esperando su reacción, ahora que empezaba a despertar de la anestesia.
Abrió los ojos, desorientada, para descubrir su nuevo colorido, ese acolchado de rayas moradas y lilas, en forma de código binario, de unos y ceros.




Se asomó a la puerta, donde la luz mortecina de la tarde lluviosa la fue despertando, sintiéndose sorprendida de no formar parte de un armario, ni sentir el abrasivo calor del fuego.




Parecía feliz, aún con aptitud extraña frente a ese cambio inesperado, tal vez un tanto dolida porque nadie le había pedido su opinión.



Sólo pasaron unos minutos para verla sonreir, recuperada, emocionada, impaciente. Intentando por su propio pie realizar el camino de vuelta a casa.



PD: Últimamente no puedo contestar a vuestros comentarios. Pero no dejéis de hacerlo. Son la prueba de que hay alguien al otro lado.Y me encanta leerlos. Muchísimas gracias, queridos lectores.


viernes, 15 de noviembre de 2013

La piel, esa materia viva


No sabría decir muy bien porque nos fascina tanto la piel natural. Quizás es que también somos piel. Tal vez esté en nuestros genes. Desde aquel cavernícola, el primer tapicero (probablemente mujer) que las colgó en las cuevas para protegerse del frío o para tener intimidad. Y cubrió con ella su lecho de paja. O el primer sastre (probablemente también) que confeccionó abrigos con que combatir el frio, y poder sobrevivir.
¿Hasta qué punto le debemos nuestra existencia? Quizás es más protagonista de nuestra evolución de lo que nunca hemos pensado.

Pero hoy en día ya no la necesitamos para subsistir. Se ha convertido en un preciado y exclusivo producto, y esto, en manos de la avaricia del hombre se transforma en una caza indiscriminada de algunos animales, asesinados solo por su piel. Por eso rechazo firmemente trabajar con pieles que no provengan de un consumo humano. Ni piel de tigre, ni raya marina, ni serpiente ni...bueno...
Por muy atractivo que sea poder trabajarlas.
Y es que lo que hacemos con los animales, no tiene nombre.

Así que hoy trataremos la piel bovina, que es la más extendida en general y en especial en nuestro oficio.


Aquí la diferencia entre una piel artificial (de hecho esta parejita era de cuero reciclado) y una piel natural.


Por eso, en tapicería los profesionales usamos siempre la pielflor. Es la capa más externa del cuero vacuno. La de mayor calidad, la más tierna y la destinada al tapizado.

Y como dicen que es de bien nacido ser agradecido, entiendo que es un material que hay que trabajar con consciencia, sabiendo que es lo que tenemos entre manos, agradeciendo de alguna forma al animal la oportunidad de trabajar tan apreciada materia. Y disfrutarla.

Admirarla como lo que es. Esa materia viva que tras desprenderse del ser, tras curtirse... aún después de cortarla y manipularla, de transformarse en un objeto, continúa envejeciendo de manera muy digna, a través de los lustros.



Este post no pretende ni puede abarcar el mundo de la piel. Sólo es un guiño, un susurro inexperto emitido en algún pequeño rincón del Mediterráneo.
Así que voy a mostrar un poco mi forma de trabajar, lo cual no significa que los demás lo hagan así. La verdad, lo desconozco.


Dicho esto, y como es costumbre, abrimos las puertas del taller....


La extendemos sobre el tablero, con muy buena luz, para repasarla centímetro a centímetro, buscando pequeños cortes y marcas que en el proceso de corte deberemos evitar en la medida de lo posible.



Para ello los marcamos con una mina para piel, de forma que sea perfectamente visible a la hora de la manipulación. Muchas veces estas pequeñas imperfecciones son tan sutiles que es muy fácil pasarlas inadvertidas.



El fabricante siempre nos venderá que esas marcas son prueba de la autenticidad de la piel. Son el resultado de las agresiones que ha sufrido el animal en vida. Heridas mal curadas, marcas, cortes, enfermedades...


Como digo pueden ser muy sutiles, solo apreciable cuando la luz incide de cierta forma sobre ella.


Por si alguien no lo ve, éste es el reverso.



Y tras hacer unas buenas plantillas de cartón planteamos el puzzle.


Exprimiendo el espacio, salvando las marcas, sacando toda la pericia del buen cortador que pretendemos ser.


Y aprovechando, hasta límites insospechados...


*  *  *

Les presento al piquete.
Y dirán: ¿Y eso qué  es?
¿El tipo que va cerrando fábricas en las huelgas?
¡No!
Pero también es "informativo".

Es nuestro guía en la costura. Muy utilizado en la piel, debido a su dificultad. La elasticidad varía en cada pieza. Y estas marcas nos señalan si vamos bien.
En las fotos no salen, pero esas plantillas acabaron llenas de ellos.



Pueden coincidir entre ellos o señalar una zona determinada donde debe coincidir, como por ejemplo esta costura.




O esta otra.




Mi vieja Adler parece rejuvenecer al coser la piel, suena diferente. Parece haber nacido para eso.
Con su triple arrastre sincronizando, empujando, pidiendo paso, cabalgando sobre el ante.

Y su aguja con punta de lanza, cortando la piel, atravesándola a paso firme. Entrelazando el hilo de la canilla una y otra vez, con la precisión de un reloj.




La máquina de hacer magia construye caminos, une las formas y devuelve a nuestra protagonista al mundo tridimensional.



Y hasta aquí el post de hoy. Últimamente el trabajo no me permite trabajar en el blog. Después de un año con una media de entradas semanales, toca una temporada un poco más suave. Ya me disculparán. Lo primero es ganarse el pan, en tiempos revueltos como los que corren.
Un saludo a tod@s.

Por cierto, vamos a pasar por la fiesta de Nika, creo que llegamos...






martes, 1 de octubre de 2013

Música para tu salón XIV: The Cinematic Orquestra. Ma Fleur




Hoy en Música para tu salón nos visita este grupo británico, del cual no he conocido su existencia hasta hace poco. Y es que no hay nada más emocionante que descubrir música nueva, ya sea a través de la investigación o de forma fortuita.
El último álbum de The Cinematic Orquestra, Ma Fleur, no cayó en el agrado de sus fans, tachándolo de simplista. Pero para mí ese es precisamente el encanto. La belleza suele radicar en su sencillez. Como demuestran los dos temas que expongo.
 To build a home. Sólo un piano y una voz, acompañado de un violoncelo en el desenlace y los violines del último acto. Fantástico.




Y para acabar, un tema que quizás les suene de un spot de Giorgio Armani. Arrival of the birds es la banda sonora de una película inexistente, capaz de evocar emociones e imágenes propias. Un breve espacio de tiempo de belleza en estado puro.




Espero que las disfruten. Un saludo a tod@s.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Sólo los brazos, por favor...


Ella apareció por la puerta del taller levitando, balanceándose a uno y otro lado, y tras de sí apareció una esbelta silueta que escapaba poco a poco del contraluz, y ella descendía hasta tocar suelo, alzando sus brazos lastimados y pidiendo clemencia, con la aptitud de una criatura enferma acudiendo a la visita del doctor.
-¿Tiene solución?-preguntó su dueña.
-En la vida muchas cosas no la tienen- le contesté-pero en tapicería solemos decir siempre que sí.
Si tuviéramos un trozo de tela para arreglar esos brazos...
-La tenemos- y con una sonrisa sacó una bolsa con un retal.
-Ah, pues ya está. Será coser y cantar. El asiento parece estar más nuevo que el resto.¿que lleva cojín?
-Sí-asintió-pero lo dejé en casa.
Y yo refunfuñé, sin hacerme notar...





Repusimos la zona dañada con el paño nuevo de ropa.


Antes del verano le pedí al mecánico una patilla de doble vivo para la máquina, pero parece haberse olvidado. Para hacer el vivo doble, explico como lo hago con una patilla de vivo simple. A falta de pan buenas son tortas.

Para empezar cortamos una tira de unos cinco centímetros por el largo que queramos cubrir.
Le aplicamos un poco de cola y dejamos secar. Esto es para que no deshilache cuando la cortemos. Opcional pero recomendable para según que telas.


Aquí apreciamos que la patilla solo tiene hendidura para un cordón. Cosemos un vivo ...


...y luego el otro.



Y cortamos el sobrante, sin que suelte molestos hilos 



A continuación lo colocamos tapando las grapas del tapizado y grapamos entre los dos cordones.
También podemos usar silicona caliente o cola, pero entonces no nos cerrará.



Con un destornillador y un martillo hundimos bien las grapas.



Y con el martillo acabamos de cerrarlo bien.



La saqué a la calle, inclinándome hacia ella con el índice levantado.
-Que sea la última vez que vienes así. Al tapicero se viene uno con todo, ¡que me desluces el post, leches!
Ella no se inmutó. Parecía feliz.


Esta entrada participa en la cita de los jueves de Nika.






domingo, 22 de septiembre de 2013

El tresillo de algodón


En esta ocasión mostramos un antiguo tresillo, de aspecto valiente y corte elegante. Así llegó, trabajado aún a la vieja usanza, con todas las piezas cosidas a mano, clavado a gabarrotes, perfilado con tachas, con sus indestructibles muelles helicoidales en el asiento y los brazos, y rellenos de arpillera y crin.





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Las patas también necesitaban un nuevo traje.
Hicimos tratamiento para la carcoma, lijado, tintado, barnizado...lo típico.






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Los asientos se cosen a mano para que al sentarse, cuando bajen los muelles, le acompañe la tela.




La tela es una delicia 100% algodón de Tapicerías Gancedo. Con un dibujo con relieve, como un gofrado. Y en un crudo que la hace más natural, más fresca, más liviana.



-¿Te he dicho que eres una preciosidad?-le susurré.
Ella calló, y se arrugó coquetamente, ruborizada...
-Eres como una nube...una nube de algodón...

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