martes, 26 de febrero de 2013

Unas sillas con cuarterones


Si usted  entornase sus ojos y le echase un poco de imaginación, al observar la primera foto podría creer estar viendo una ventana de un desván, de esas que miran oblicuas al cielo, y dejan entrar la luz a través de esas celdas de madera, esos cuarterones que tanto encanto dan a cualquier estancia.






Así se presentaron estas sillas en el taller, con su enrejado respaldo, sus brazos serpenteantes, con esa aptitud digna que toman los muebles bien construidos al envejecer. Por su estado denotaban un buen trato, que son queridas y apreciadas en su casa. Pero el pobre tapizado es incapaz de soportar los años como lo hace la noble madera, que mejora con el tiempo mientras la tela lo observa, incrédula, en el final de sus días...





Repusimos el cinchado, ya cedido.


Este tipo de asiento requiere poca espuma, para que no quede muy hinchado. Por lo menos es como me gusta a mí. La biselamos toda alrededor para que no marquen los cantos. y luego la cubrimos con otra de un centímetro.




Y se visten. Esta vez de rayas, que se pierden bajo las ventanas...



...y en los brazos encontramos los pomos...


...que ya pueden abrirlas, para que entre el aire fresco y descubra un nuevo tapizado.


Saludos.

domingo, 10 de febrero de 2013

R-160 Diablo: La historia



Hoy lo presentamos oficialmente. Esta es la primera pieza de un nuevo proyecto que he empezado con Francisco Javier León. Un artista de la madera que se inicia en esto del esqueletaje, con la ilusión de alguien que necesita expresarse a través de su trabajo.
Le envié un enlace del blog de Pedro Bonache y le dije: Toma, empápatelo bien. Así se hacen los buenos armazones.
Al día siguiente apareció por el taller, y con los ojos brillantes exclamó:
Oscar, vamos a hacer un R-160, ¿no?
-¿Pero no habíamos dicho de empezar por cosas sencillas?-le repliqué.
-¡Curvas, curvas, curvas...!-respondieron sus ojos.





Basado en el R-160 contour chair de 1951, de Grant Featherston, presenta algunos cambios que nos inspiró la versión de Pedro Bonache, el cual acabó haciendo de supervisor a distancia, de una forma espontánea y altruista. Que buen tipo es este Pedro. Desde aquí nuestras reverencias.









Nos pusimos manos a la obra buscando una versión más ancha, más delgada, de brazos más bajos, orejas más puntiagudas...

Una vez acabada la jornada, poco a poco, tarde a tarde, a veces bien entrada la noche, León fue levantando el armazón que luego yo tendría que vestir de gala.


Las patas se tornearon con un torno que León construyó él mismo para la ocasión ( y las que vengan).



Tras el cinchado lo cubrimos con espuma de 30 kg de tres centímetros de grosor, con otros tres añadidos en el asiento.



Necesitábamos una tela que ensalzara la pieza. Y que se adaptara a esas curvas interiores. Elegimos un fantástico terciopelo de Gancedo. De tacto muy suave, encantador, y nada delicado al uso. Una joya, vamos. Y como el diablo es el maestro del engaño y el disfraz, ofrece la posibilidad de vestirlo en 20 colores. Ni más ni menos.









Creemos haber conseguido un silloncito con carácter, con muchas caras que ofrecer. Exclusivo y artesano. Que se distingue en su calidad, en el trabajo y los materiales. Se construirá bajo pedido, sin perder la esencia de las cosas pequeñas. Trabajando de forma que cada pieza sea especial.













Si alguien está interesado puede enviarme un correo y le informaré de precios y condiciones. Aunque ya puedo adelantar que serán muy atractivos.
Un saludo a tod@s.

PD: No se pierdan el otro post. R-160 Diablo: La leyenda


R-160 Diablo: La leyenda






Cuenta la leyenda que hace muchos, muchísimos años, un joven artesano de la piel y los rellenos, que se dirigía a prestar sus servicios en una remota aldea muy cerca de Montserrat, viajando por la futura Vía Augusta, se encontró que al ir a  cruzar el río, el viejo puente de madera había sido derruido. Tras varios intentos fallidos, y cerca de ahogarse, renegó de su propósito.
El joven oficial, desesperado por miedo a perder su trabajo, se sentó sobre una roca, observando el agua, que bajaba brava, con violencia.
Fue entonces cuando se le apareció el Diablo y le ofreció construir un puente a cambio del alma del primero que lo cruzara.








"-Humm... hay más.-dijo el Diablo.




-Dentro de cientos, quizás miles de años, el último de tu estirpe, el último tapicero construirá un sillón en tributo a este puente, y lo colocará sobre la réplica de éste. Solo si es digno de mí no se derrumbará."












"Lo vestirá con el terciopelo de mi capa. Y un ejército de diablos invadirá las casas, los estudios, las recepciones, se dejarán ver en todo tipo de eventos, y serán apreciados por su valor artesanal."








El muchacho asintió, aunque no había entendido gran cosa.
¿Un tapicero?¿Qué es eso?- pensó.

Cuentan que el puente se construyó en una sola noche.
Por la mañana, el joven despertó, con la construcción terminada frente a él.
-Pero qué he hecho?-susurró, mientras se resignaba a cruzar.
Entonces apareció una anciana, que lo había escuchado todo la tarde anterior. Llevaba un gato entre sus brazos.
-No te preocupes-le dijo con una sonrisa.
La lóngeva mujer soltó al felino y lo invitó a cruzar al otro lado del río, donde el maligno esperaba su premio.
-Ahí lo tienes. Es el primero en cruzar. Su alma es tuya. Cóbrate tu parte del pacto.-le gritó.
El Diablo sonrió, ante la astucia de la anciana.
-Maldita vieja, sabe más el diablo por viejo que por diablo. Bueno, pero lo del silloncito queda en pie eh?-exclamó, mientras dirigía su dedo índice hacia el muchacho.







Si quieren saber más sobre la auténtica "Llegenda del Pont del Diable", pueden verlo aquí.

Un saludo a tod@s.



PD: No se pierdan el otro post. R-160 Diablo: La historia












martes, 5 de febrero de 2013

La orejona y su família





Esta simpática orejona es la matriarca de esta familia compuesta de un tresillo y seis sillas (adoptadas, como podrán observar). Bien podríamos bautizarla como butaca Dumbo, aunque sus orejas también recuerdan a la copa de la Champions League.
















Una vez más agradecemos al cliente la elección de una tela que gusta de trabajar, que se contempla y admira mientras se le da forma. Analizándola, como si fueran las pinceladas de un cuadro.









La espuma estaba ya en el estado en que se deshace. Es curioso ver como el polieter  pierde su volumen original y queda reducido a un montoncito de polvo. Literalmente, desaparece.
.





Los detalles son los que nos distinguen a las personas. Los que nos hacen singulares. Lo mismo le ocurre a los muebles. Observarlos de cerca nos ayuda a comprenderlos, a conocerlos...



...entonces dejamos de ver el conjunto para encontrar una percepción distinta

y podemos ver cosas que antes nos pasaron por alto...



...como un cielo estrellado grabado en la madera...







... o el hermoso trenzado del galón de pasamanería...











Así quedaron terminadas, tanto las sillas adoptadas...






...como el tresillo de la orejona.










Y por fin las subimos a la "lechera", para devolverlas a casa. Con una nueva sonrisa.