jueves, 27 de septiembre de 2012

Música para tu salón II: Giacomo y Luciano-Nessum Dorma

Nos encontramos ante un momento cumbre de la música mundial, habida y por haber. De la mano del maestro Puccini, Luciano Pavarotti eleva a Nessum Dorma a lo etéreo, con una explosión de emoción que nace de la vida misma, del interior.

Agárrense fuerte a su sillón, que vienen curvas...






miércoles, 26 de septiembre de 2012

Cartones tapizados:El simulador de vuelo



En esta ocasión quiero hablarles de esta modalidad de tapizado, que espero ocupe más entradas.
Desde Diciembre pasado estamos tapizando unas cabinas de vuelo de un magnífico simulador que construye Virtual Fly. Ante un trabajo tan original, hubo que estudiar bien como podíamos forrar el interior de una estructura oval de fibra. Sin grapas. Y que todo quedase rematado. 
Y el cartón fue una de la soluciones.







 Tuve la suerte de aprender esta técnica en Martos Tapisser, aunque por un corto espacio de tiempo. Así que he tenido que ir desarrollándola yo mismo. Allí el especialista era Hassan, que como todos los tapiceros marroquíes que he conocido, utiliza sus manos con gran destreza.
Hacíamos consolas, mesitas de noche, mesas de centro, canapés, marcos, jardineras, paredes, cabezales...todo un repertorio de posibilidades que ofrece esta modalidad.

La dificultad radica en que el cartón no encoge, ni estira, ni se tuerce. Así que las plantillas deben tener la medida exacta, con precisión milímetrica. Y hay que cortarlo con cuchilla, para que el perfil quede perfectamente recto.



Las piezas las fijamos con cola de contacto resistente al calor.
Al colocarlas no hay dos oportunidades. Una vez las dos colas se unen, es inamovible, y si intentas arrancarla, el cartón se rompe, y hay que repetir la pieza.



       


Cada pieza lleva una costura en su contorno, que destaca cada una de ellas. Aquí podemos jugar con los colores y gruesos del hilo, el largo de puntada o la distancia con el filo, para crear diferentes efectos.








Y este es el primer ejemplo de cartones tapizados.Un saludo a todos.














martes, 25 de septiembre de 2012

Como enfundar los cojines sin morir en el intento

Aunque a alguno le parezca muy básico, estoy seguro que habrá quien vea la luz con este pequeño truco, harto de reventar cremalleras y destrozar guatas.
 De hecho no han sido ni una ni dos las personas que, tímidamente, han entrado en el taller para preguntar si les podía volver a enfundar los cojines. Conozco gente que han llegado a meterlo entero a la lavadora, de pura desesperación, y ya imaginarán el resultado. Una albóndiga de tela, polieter y napa.
Quizás un vídeo sería mucho más efectivo, pero de momento tendrán que conformarse con mi breve explicación. Más adelante, cuando controle mejor este mundillo del blog, me animaré a hacer vídeos explicativos.



 Todo esto que voy a explicar es más bien para los rellenos de espuma, ya que la pluma o el picado se pueden amorrar facilmente.

Pues bien. El secreto está en doblar el cojín. La mayor dificultad la encontrarán en los asientos, debido a su mayor densidad.

 Abran la cremallera, doblen el cojín y sujétenlo entre las piernas.(ojo, que nadie se me haga daño).






A continuación vayan desenfundándolo, verán que sale con más facilidad.



Yo siempre recomiendo lavarlos a 30º y con centrifugado suave. Si es algodón, ni eso. Diga lo que diga el fabricante. Así se ahorrarán disgustos por rotura o encogimiento.

Una vez limpios y perfumados, viene la parte más difícil. Volver a colocarlas.
La técnica es la misma, aunque sube un poco más la dificultad en el último tramo.
Si notaron al sacar la funda que esta se enganchaba a la tela, y no corría, podemos echar polvos talco y frotar un poco. La espuma quedará más resbaladiza.


Doblen el cojín y susténtenlo entre las piernas. Enfúndenlo, y coloquen lo mejor posible las esquinas en su sitio. Eso evitará tener que recolocarlas una vez enfundado.



El último tramo es el más laborioso, ya que no pueden soltar el cojín sin meterlo del todo, porque podrían reventar el final de la cremallera. Si esto ocurriera, pueden arreglarlo con un buen zurcido.

En ese momento crítico, si ven que se les va de las manos, agarren los finales de la cremallera para protegerlos.Y acaben de enfundarlos.











Seguramente se les quede el cojín un poco doblado. Dóblenlo en sentido contrario y acaben de colocar bien la funda.
Por último, cierren la cremallera con una mano, y con la otra, vayan hundiendo previamente el relleno para no enganchar el carro con nada.



Y ya está ¿lo consiguieron?
Bueno, es cuestión de práctica. Como todo.
Y como decía aquel anuncio: Dos mejor que uno. Una ayudita nunca está de más.

Si alguien no quiere pasar por esto, recuerde, en su próximo sofá, comprobar que la cremallera no solo está en una cara, sino que se extiende parcialmente por los costados.

En ese caso, este post ya no les servirá de nada. Aunque siempre encontrarán a un vecino o un amigo en apuros.

domingo, 23 de septiembre de 2012

El sillón del artesano

La carretera asciende, más allá de Riells, cada vez más fuerte, entre curvas pequeñas y carriles de miniatura. Poco a poco se eleva sobre el nacimiento del valle del Tenas, aquel que custodiaban los monjes desde Sant Miquel del Fai.
Una vez arriba, en Sant Feliu, cualquier mirada es susceptible de quedar atrapada ante las espectaculares vistas del litoral barcelonés.



Me dirijo a Moià, a entregar el sillón que me ha traído de cabeza esta semana. Recuerdo cuando lo recogí. Tuve problemas para encontrar el sitio. Finalmente localicé la finca, situada en lo alto de un turón.
 Bajé del vehículo, un tanto asombrado, por no decir perplejo ante unas vistas de 360º. Al norte los Pirineos, con sus cumbres nevadas. Al oeste, unas vistas magníficas de Manresa y la Cataluña Central. Al sur, la montaña mágica, Montserrat. Y al este, podía llegar a vislumbrarse el Mediterráneo.





Una mujer se acercaba a la casa, saliendo del bosque, con una cámara de fotos colgada del cuello. Me saludó con la mano, a lo lejos, mientras su esposo me abría la puerta.
 -Ets el tapisser oi? passa,passa...



Era una casa 4 vientos de una planta. Aunque eran de clase acomodada, la vivienda  estaba sin reformar,  pero a nivel de mobiliario era un pequeño museo. Porque son gente que cuando compran, compran bueno. Y lo mantienen muchos años.
 Así llegamos al sillón en cuestión. A primera vista me pareció un ñapo de piel curtida, marcada y sin color. El hundimiento que presentaba recordaba a un agujero negro, como aquellos que descubría de la mano de Carl Sagan en mi niñez. Bien parecía que podía engullirte si osabas sentarte en él.

 Sin embargo, la piel no se había rasgado. Había soportado estoicamente el uso indiscriminado de su dueño.

 -Aquí donde lo ves, este sillón es comodísimo -me dijo Juan, mientras me explicaba la historia que encerraba su preciado mueble.

 Lo compró hace 35 años, en Muebles Rocafort, sito en la calle homónima de Barcelona. Los construía un carpintero artesano, bajo pedido. Cuando el hombre, años después quiso comprar otro, se encontró ante la negativa dado que el carpintero había fallecido. Y para no perder la costumbre, nadie continuó su legado. El hombre tuvo que resignarse, hasta que un día tuvo la cada vez más difícil idea de acordarse del tapicero.

Así, Juan, con rostro preocupado me preguntó si tenía solución.
 -Por supuesto-le contesté. Costará,pero lo dejaremos como nuevo.
....





Y así fue. Lo más complicado fue sacar plantillas de una piel que estaba dada de sí. Pero bueno, es cuestión de ir ajustando, con paciencia y buena música de fondo.
 Cambié las espumas,  debidamente enguatadas, y un par de muelles tubulares sobre los cuales asientan los cojines, que se habían roto.
 Y lo vestí en una magnífica pielflor de 1ª calidad.

 Una vez restaurado, me decidí a "catarlo" definitivamente. Ésta es una práctica imprescindible para un tapicero. Si no lo haces es  como si un cocinero no probase sus platos o sus ingredientes antes de añadirlos. Por eso nosotros tenemos que probarlo: Antes, para saber qué necesitamos. Durante, para hacer el desarrollo. Y una vez acabado el trabajo, para tener nuestro minuto de gloria y poder evaluar el resultado.

Entonces comprendí el interés de Juan por hacer perdurar su butaca. Comodísima era decir poco. Esa versión de asiento confortable funcionaba realmente bien.La caída era correcta,la altura de los brazos,el respaldo,el cabecero...
 Ahora te atrapaba, pero ya no era un agujero negro. Ya no podía lanzarte a otra dimensión. Se había convertido en el resultado de una supernova fallida. Una nueva estrella de piel bovina.




Tengo que dejarles,  ya llego a la casa. Estoy deseando ver la cara de Juan cuando vea la reencarnación de su sillón.




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domingo, 16 de septiembre de 2012

Música para tu salón I: Zero 7 Simple Things


Debido a mi enfermiza pasión por la música, empiezo esta sección llamada Música para tu salón,con la intención de complementar el confort que un servidor y mis colegas de profesión intentamos brindarles día a día.
Relájense, tomen asiento en su magnífico sillón y disfruten...

Para empezar,  Zero7 nos trae Simple Things, un álbum exquisito que no tiene desperdício.
Aquí les muestro la canción que da nombre al disco.

Restauración de unas butacas

Aquí tenemos una bonita pareja de butacas francesas. Siento no tener la foto de como estaban,pero imagínenlas destripadas y reventadas del asiento. Es por eso que tuvimos que rehacerlas enteras de nuevo.
La restauración de la madera corrió a cargo del cliente, con lo que nos centraremos solo en lo que se refiere a tapicería.

Después de dejarlas con la madera límpia, procedimos a cinchar el asiento con yute, recolocar y atar los muelles.




Una vez reconstruido el asiento, nos dedicamos a recolocar la coca. Así llamamos al relleno hecho con crin y forrado con arpillera. En un futuro haré un post hablando de esto, y entraremos en detalles con un buen apoyo gráfico.
Por último cubrimos el asiento con una fina espuma para evitar pequeños bultos o baches que no podemos perfeccionar con la crin.


Respecto al respaldo, tapizamos primero el contra(la parte trasera), que nos sirve de soporte para colocar la coca de relleno,y luego el respaldo.Y por último los brazos.

En este caso vestimos las butacas con un terciopelo sintético de Alonso Mercader, grueso y de pelo largo.


En el acabado se usó un galón de pasamanería al tono.


Aunque explicado a grandes rasgos, este es el resultado de de unos 3 días de trabajo.
Espero que duren muchos años. Tantos como tardaron en llegar al taller.

Espero les haya gustado.Un saludo a todos.